Los Gobiernos pueden perder su legitimidad

Los Gobiernos pueden perder su legitimidad

Por Roberto Martínez Encarnación

robertomartinez15@hotmail.com>

Si bien es cierto que Nicolás Maduro, presidente socialista de la República Bolivariana de Venezuela, heredó un gobierno intrínsecamente chavista, el cual pueblo agradecido, le dió un voto de gratitud a Hugo Rafael Cháves Frías, en la persona de Maduro; no menos cierto es que la deplorable situación que atraviesa Venezuela, hace llorar lágrimas de sangre hasta el más insensible de los mortales.

Un pueblo que muere irremisiblemente de hambre producto de la mas abyecta tozudez gubernamental, convierte a cualquier administración en un  gobierno medularmente ilegítimo.

Y mas aún sabiendo que es un pueblo de infraestructuras ricas y con capacidad de hacer sinergias en pro de un desarrollo sostenido y sustentable.

Los frecuentes y magnificados abusos de poder, la supresión tácita de los derechos fundamentales, el no propiciamiento de condiciones favorables para el desarrollo del comercio competitivo y leal, la persecución política de todo aquel que no favorezca con comentarios “atinados” sus desmanes en el poder, la desnutrición percapita, la inseguridad jurídica y social colectiva; todas esas causales y otras no menos importantes, se constituyen en elementos constitutivos de un gobierno que ha perdido su legitimidad.

125 personas son las víctimas mal contadas del régimen,  que han caído en protestas demandando las más justas reivindicaciones sociales para vivir una vida digna; cónsonas con los estándares de calidad humana estipulados por la FAO y la Organización de las  Naciones Unidas (ONU).

Ver a ciudadanos venezolanos llegar desahuciados a la República Dominicana es la muestra mas fidedigna de como está el suramericano país libertado por el General Simón  Bolívar, el libertador de América hace ya siglos;  pero hoy sumido en la esclavitud ideológica de un estilo fallido de gobierno en tiempos postmodernos.

Bajo ninguna circunstancia podemos tildar de terrorista al agente de la Policia Científica que  desertó, el alistado piloto Oscar Perez, por el hecho de sublevarse contra el régimen de Nicolás Maduro y sobrevolar en un helicóptero el Tribunal Superior de Justicia.

Cuando la represión y la violencia desde el poder son las líneas trazadas contra el pueblo, cuando la democracia le llega la intermitencia en un Estado como Venezuela, no se puede hablar de células terroristas. Nadie le va a creer esa historia al mandatario Nicolás Maduro.

El futuro político de Nicolás Maduro se tornará incierto en lo adelante. Mientras más muertos bajen a la tumba, más incrementara el desgaste  de su régimen. Las naciones democráticas tienen los ojos fijados en Maduro y su maquinaria política.

 

Manuel Antonio Noriega, Alberto Fujimori, Rafael Leonidas Trujillo, y otros déspotas vieron sus barbas arder, Nicolás Maduro, bien le vendría poner la suya en remojo.

El autor es Abogado y Periodista.

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